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Zapatos, un escritorio con libros, revistas, flores, un ordenador, velas, mis cosas...¿ que mas quiero?

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viernes, 7 de febrero de 2014

DE UNA CONVOCATORIA DE BLOGGERS PARA UN TEMA DE MODA A UNA CRUDA REALIDAD SOCIAL.


Este post tenía que haber visto la luz hace mas de un mes , es un post que me hace particularmente ilusión porque en cierta manera es una forma de apoyar y hacer un llamamiento a favor de todas las mujeres de la India que viven completamente discriminadas.
Las mujeres representan el 48% de la población de la India, según el censo de 2011. Son el pilar de la sociedad, la economía familiar y principales trasmisoras de valores y tradiciones. En los casos en los que las mujeres pertenecen a las castas más bajas de la sociedad, como los dálits, sufren una "doble discriminación" de género y de casta. A pesar de que la legislación india admite la igualdad y la no discriminación de las mujeres, su reconocimiento social y económico está lejos de ser una realidad en la India.


Tras una convocatoria en el showroom de LIO DE FALDAS , aquella tarde Cristina Balcells y su equipo nos invitó para presentarnos la nueva colección y en especial para hablarnos de todo lo que hay detrás de los estupendos y maravillosos bordados que adornan tantas y tantas piezas de sus colecciones, la que llega para esta primavera verano 2014 y las pasadas. 
El trabajo, consta de un proceso largo y una elaboración cuidadosa y todos mas o menos sabemos que no es una cosa que la pueda hacer cualquiera , requiere de una técnica y mucha paciencia. Esta casa decidió en su momento que la INDIA era el mejor lugar donde realizar sus bordados debido a su larga tradición histórica en este campo.  
Esa tarde nos enseñaron como en una fabrica que tienen en ese país, se realizaba un bordado desde el principio hasta el fin , hasta tener la pieza completamente acabada. Cristina además nos explicó perfectamente todos los pasos de este laborioso proceso y respondió a nuestras preguntas y curiosidades , nos enseñaron un vídeo que está en youtube y que podéis ver en mi post sobre todo esto, enlazo el post que escribí entonces en mi blog de estilo, donde hablaba sobre la presentación y lo bien que lo pasamos esa tarde. Así que solo tenéis que pinchar AQUÍ , para saber mas.
Pero antes de iros al otro lado, dejadme que os diga que lo que mas ilusión me hizo de aquel encuentro fue saber que la diseñadora había decidido contratar a una mujer, obviamente hindú, para trabajar en una de sus fabricas de la India y que esta mujer ocupa un puesto de trabajo de rango mas elevado, entended que esto es algo que allí está reservado solo a los hombres, por lo que Cristina decidió dar un primer paso en contra de la opinión de muchos, asumiendo los problemas con los imaginaba se iba a encontrar y que de hecho se está encontrando , como por ejemplo que haya proveedores que ya no le sirvan tejidos o materiales por la decisión que ha tomado, hombres que evidentemente no la respetan a ella como no respetan a ninguna mujer, hombres que son la representación personificada de un machismo mal entendido y son victimas de un equivocado adoctrinamiento moral y cultural con respeto a la mujer.
Por todo ello tiene mi mas profunda admiración y respeto , como supongo el de muchos mas y solo podemos aplaudirla. 
Le comenté que iba a escribir un post sobre este tema, ya que recordamos aquel horrible episodio de la niña que fue brutalmente violada por un grupo de hombres en un autobús y que por desgracia no es un caso aislado sino mas bien el pan nuestro de cada día, la Oficina Nacional de Registro de Crímenes reveló en 2011 que cada 20 minutos una mujer es violada en la India, pero que en sólo uno de cada cuatro casos el culpable es condenado debido, según analistas, a la "inmensa corrupción" presente en el cuerpo policial.  
Por este motivo y por esa empatía que me une a todas las mujeres desfavorecidas, por un sentido de la justicia que creo todos deberíamos tener,  y para dar a conocer una vez mas , de la manera que mejor puedo,  cual es el estado de la mujer en ese inmenso e increíble país de contrastes decidí hacerle algunas preguntas a nuestra anfitriona que espero os puedan resultar interesantes así como espero que sea ilustrativa la transcripción de una parte de una conferencia sobre el lugar y el papel que ha desempeñado la mujer india a lo largo de la historia moderna, (hay mucho mas que estudiar de la época antigua pero ni cabe en este post ni quiero aburriros).

Estas fueron las preguntas a Cristina Balcells :

-¿ Cuando , en tiempo exacto , se concretiza la idea de contratar a una mujer para trabajar en un puesto de rango "superior" en vuestra fábrica ?

Desde que se tomó la decisión hasta que la llevamos a cabo pasaron pocas semanas, quizá 3. Fue rápido.

¿ Cuántos trabajadores tenéis y desde cuando funciona la fábrica?

Tenemos de 50 a 70 trabajadores dependiendo del trabajo que haya. La fábrica funciona desde hace 17 años. Empezó con sólo 3 personas que cosían sarees por encargo. En el 2002, empezamos a crear las cadenas de producción, la sección de patronaje, planchas etc. Es decir, convertimos ese mini atelier de bordados en taller. Lo profesionalizamos. En estos años nos hemos trasladado ya 3 veces, cada vez a locales más grandes.

¿ Tal decisión se debe a una reflexión posterior a aquel desagradable y para mi trágico incidente de la violación de aquella chica en el autobús ?

Ese trágico incidente ocurrido fue, por desgracia, una de las muchas violaciones que están ocurriendo en India cada año. Ese salió en prensa por lo que la repercusión mediática fue más impactante. La decisión de ayudar a la mujer viene motivada por la lenta evolución de la sociedad india, en relación a la rápida evolución del país.

¿ Crees posible tener problemas serios en cuanto nos comentaste la negativa de un proveedor a serviros tejidos por el hecho de tener a una mujer trabajando en un puesto que teóricamente no le toca , con otros proveedores ?

Creo que sí, podemos tener problemas, pero no es lo importante. La negativa de nuestro proveedor a trabajar con mujeres nos ha dado la fuerza para luchar a favor de “la mujer”, para que viva, trabaje y luche en igualdad de condiciones que el hombre. Como sabemos que el camino es largo y solos va a ser muy difícil lograr avances, nos hemos puesto en contacto con organizaciones en India y vamos a ver de qué manera podemos ser más útiles en ayudar a que la sociedad cambie.

Me comentaste que a nivel burocrático no había problemas en contratar a una mujer , está bien visto , pero la realidad de la calle es otra y el machismo impera . ¿ Tú que vives el día a día cuando viajas allí , crees realmente que la mujer india ha ido tomando parte en las transformaciones sociales, políticas, económicas, culturales y  religiosas de la etapa colonial y postcolonial, avanzando en el camino de su legitimación y reconocimiento social ? 

El empoderamiento socio-económico de la mujer es una pieza clave para conseguir la igualdad de género. Si bien legalmente la mujer tiene los mismos derechos que el hombre, la realidad dista mucho de la teoría. El 50% de las mujeres indias han sufrido malos tratos, y el 54% los justifica. A pesar de que India fue uno de los primeros países en tener a una mujer como líder del país, a día de hoy representan sólo un 10% de los asistentes de la cámara. Sí, absolutamente la mujer India está siendo parte de las transformaciones sociales, pero no hay que olvidar que el analfabetismo y el miedo que sufren no juega a su favor.

Imagino que una mujer es un primer paso , ¿hay un proyecto firme en tu cabeza y en tu corazón que llevar a cabo ?, quizás el deseo de tener un numero x de mujeres trabajando codo con codo con los hombres en tu "casa" , o de emplear a más mujeres en los próximos años ?

Lío de Faldas y yo como persona vamos a trabajar para ayudar la puesta en marcha de diversos programas de ayuda a la mujer, para que adquieran formación e independencia económica, conciencia de sus derechos y reconocimiento por parte de sus maridos y familiares, y por la sociedad en general.

encendiendo velas en el día de la mujer en Mumbai
UN POCO DE HISTORIA ...

En el siglo XIX surge la nueva clase media india y con ella aparecen también 
los reformadores sociales con sus particulares ideas sobre la moral. Este grupo 
de intelectuales indios, marcados por la filosofía del racionalismo y la 
ilustración, establece como base de su pensamiento los derechos individuales 
de las personas y la idea de progreso humano en relación con su evolución. Lo 
que ocurre es que: “La élite de la sociedad había empezado a adoptar e imitar 
los valores victorianos y se sentían orgullosos de hacerlo. Era la época en que 
todo lo que procedía de Occidente se valoraba, mientras que se rechazaban 
nuestras artes autóctonas” (Pal, 2000). Los reformadores sociales indios 
consideran que el foco de atención y centro de todas estas reformas para 
lograr cambiar la imagen de India es la mujer y sus costumbres. Pero, ¿por qué 
emprender todas estas reformas? Las razones las encontramos en la ideología 
del gobierno colonial que se distingue por demostrar insistentemente las 
prácticas bárbaras de la civilización india para justificar su empresa 
colonizadora. Los textos, por ejemplo, de James Mill, Dubois y Macaulay 
acentúan la degeneración de la cultura hindú, resaltando la falta de moralidad 
de los nativos. 
El tema de la mujer en la India colonial se centra pues en la reforma de sus 
roles y en la modernización de su imagen, no realmente en lo que las mismas 
mujeres quieren. Los reformadores sociales indios con gran energía se 
distinguieron por su labor de cambio amparándose en las sucesivas leyes 
coloniales que poco a poco se fueron promulgando. 
Para contraatacar la ideología y el efecto devastador causado por la 
publicación de los escritos coloniales los reformadores de esta época crearon 
la imagen del nuevo hombre hindú basándose en los ideales de la casta 
ksatriya, la de los guerreros: vigorosos, luchadores, sin temor. Con respecto a 
la mujer se forma una única imagen de la mujer india, identificada como mujer 
hindú. Los reformadores mitifican este periodo ario arguyendo que en esa  10 
época las mujeres gozaban de educación, se casaban cuando llegaban a la 
edad adulta y participaban en la vida social y política de la época. 
Lo que realmente interesa preguntarnos es de qué manera las estructuras del 
patriarcado reconstruyen la imagen de la mujer en un nuevo molde que 
contribuye a consolidar el poder imperial. 
Los reformadores pusieron su atención en desterrar costumbres como el 
infanticidio femenino, la poligamia, el matrimonio infantil, el sati y la tradición 
devadasi. Uno de los pilares fundamentales en la reforma de las mujeres era 
su educación. Sólo a través de que sus mentes fueran educadas se podían 
desterrar determinadas tradiciones. 
Las mujeres con educación, es decir, las esposas, las hijas, las hermanas de 
los reformadores sociales, comenzaron a encargarse de las reformas sociales 
que habían iniciado los hombres. Entre éstas estaba educar a otras mujeres. 
Éstas, ahora, eran quienes tomaban las riendas en las campañas y 
movimientos en favor de la mujer. 
En realidad la lucha de estas ‘nuevas mujeres’ educadas consistía en o bien 
defender los intereses y agendas de las mujeres indias, o trabajar por el 
nacionalismo, la independencia y la creación de la futura nación india. 
Por otro lado, lo que sucede a principios del siglo XX es que la mujer india de 
clase media-alta comienza a intervenir en la esfera pública de forma colectiva a 
través de movimientos y organizaciones. Su visión del poder opresor 
masculino va asociada a la imagen del colonizador. Las mujeres indias 
abandonan sus propios objetivos en la lucha por la igualdad de derechos y se 
adhieren a la causa nacional para derribar al conquistador británico. 
En el discurso nacionalista la nación india se transforma en la ‘Madre India’ 
que adquiere las características divinas de una diosa. India es una gran Madre, 
una MahaDevi (Gran diosa) que quiere y cuida a todos sus hijos e hijas, y que 
les pide a todos su unión para poder liberarse del mal colonizador que la ha 
esclavizado. La retórica nacionalista construida alrededor del concepto de la 
divinidad de la ‘Madre-India’ exalta las virtudes femeninas de la mujer como 
representación directa de MahaDevi.. 
La mujer india de clase media-alta, además de satisfacer los roles 
convencionales de madre y esposa, debía realizar esta labor dentro de un 
contexto de conciencia nacional, es decir, era guardiana de la tradición y debía 
educar a sus hijos y familia teniendo presente los ideales de lucha, de 
independencia y de creación de su nueva nación. 
“La mano que mece la cuna gobierna el mundo” (Kumar, 2004: 50) expresó 
con precisión Sarojini Naidu, una de las líderes de la lucha activista de esta 
etapa que solía ir en compañía de Gandhi. Sarojini Naidu exhorta a las 
generaciones jóvenes, principalmente, a traspasar las barreras de las 
diferencias para lograr un único propósito, el swaraj o autogobierno: 
Pero si lo que os gobierna dentro de vosotros es el sentimiento de 
que hay barreras entre hindú e hindú debido a la casta, entre hindú y 
musulmán, entre musulmán y parsi, entre parsi y cristiano, si todavía 
nos definimos a nosotros mismos en términos de sectas y provincias 
y castas y divisiones, no hay Swaraj para nosotros; no hay Swaraj 
para las generaciones jóvenes (339). 
 El país se feminiza y sacraliza mediante la adopción de las diosas Durga, Kali 
o Devi, la Gran Diosa, y desafía políticamente el discurso construido en torno a 
otra figura divinizada, la Reina Victoria, que el imperio había adoptado como su 
Gran Madre. 
El mismo discurso de Gandhi para impulsar la causa nacionalista nos 
sorprende por ser muy paradójico. Por un lado confiere supremo respeto a la 
mujer india. Este respeto se basa esencialmente en la protección de su pureza; 
de su sexualidad frente a la agresividad impulsiva de los instintos carnales del 
hombre. Por otro lado Gandhi concede a la mujer un papel activo de 
extremada relevancia. Sus palabras, las del 29 de junio de 1919, son sencillas 
y explícitas: 
Hasta que la mujer no ocupe su puesto al lado del hombre y reclame 
sus derechos, no será ella misma. Y hasta que no ocurra esto, no 
habrá progreso para nosotros. Si una de las dos ruedas de un carro 
funciona, pero la otra se sale del eje, el carro no se moverá (Joshi, 
1988)
El resultado de este discurso da lugar a la participación masiva de las mujeres 
en los movimientos de desobediencia civil que se inician en los 1920s y 
alcanzan su punto álgido con la marcha de la sal. No obstante, es también 
importante remarcar las palabras de Radha Kumar en The History of Doing 
(2004): 
Gandhi descubrió una nueva dignidad para la mujer, una nueva 
forma de mirarse y de sentirse segura, que la transformó de objeto 
pasivo en sujeto activo y agente de la reforma. No obstante, debe 
ser reconocido que las ideas de Gandhi fueron expresadas en un 
momento en que las mujeres ya habían logrado estos hitos por 
ellas mismas, no sólo en sus vidas profesionales como médicos, 
maestras, trabajadoras sociales etc, sino también en la vida 
política, en las campañas nacionalistas y reformistas y en las 
agitaciones de campesinos y trabajadores. 
En 1926 se produce un hecho de extraordinaria relevancia pues se forma la 
primera organización de mujeres de carácter nacional, la All India Women’s 
Conference (AIWC), que va a impulsar la temática de la mujer en las décadas 
siguientes de los 30s y 40s. La participación de las mujeres alcanza su punto 
álgido con la Marcha de la Sal. En Bengala, por ejemplo, se forma la Ladies’ 
Picketing Board en 1931 que como todas las demás tenía el objetivo de 
debilitar el poder del colonizador 
Como auténticas Durgas las mujeres demostraron que eran capaces de llevar 
las riendas de la nación india. Las mujeres lograron más credibilidad y respeto 
por su labor social y política. Pero el discurso de Gandhi sobre la emancipación 
de la mujer india no rompe con las estructuras económicas a nivel público y 
privado que la esclavizan y la hacen dependiente de la unidad familiar. De 
manera que, como arguye Geraldine Forbes en Women in Modern India: 
Las mujeres pudieron “salir afuera” porque la casa se estaba 
quemando. Lo que se esperaba después era que una vez el fuego 
fuese extinguido, las mujeres retornasen al interior de sus casas 
(1999). 
Con la independencia de la India en 1947 el país se convierte en un estado 
democrático liderado por el partido del Congreso y dirigido por Jawaharlal  14 
Nehru. La Constitución declara la igualdad entre hombres y mujeres, con lo 
cual se procede a realizar una serie de reformas que conciernen a la mujer y la 
benefician. Entre 1955-56 se aprueba el Código Civil Hindú que lleva consigo 
cambios positivos con respecto al matrimonio, los derechos de sucesión, de 
custodia, de divorcio y adopción. 
El objetivo de Nehru era integrar a todas las comunidades en el territorio indio y 
hacer que habitasen en paz. Un método que facilitó la integración de las 
minorías consistió en reconocerlas como miembros de comunidades religiosas 
con sus respectivas ‘Leyes Personales’ (Hasan, 2000). Estas ‘Leyes 
Personales’ aluden a los derechos que cada comunidad religiosa puede 
ejercer, y están fundamentadas en sus libros sagrados. Pero, ¿qué 
representan, pues, estas Leyes Personales para la mujer india? 
Que en áreas como el matrimonio, divorcio, adopción, herencia, educación, 
trabajo etc. cada comunidad es libre para guiarse por los dictámenes de su 
propia cultura y / o sus textos sagrados. A pesar de estas consideraciones sí 
que se hicieron modificaciones en la ley hindú atendiendo a las peticiones de 
los movimientos de mujeres. En 1937 la organización All India Women’s 
Conference solicita un Código Civil Uniforme (Uniform Civil Code), que 
continúa exigiéndose en los 1940s y 50s. Este documento pretendía eliminar 
las discrepancias entre comunidades y mejorar la situación de la mujer. 
En el periodo post-independencia, concretamente finales de los 60s y principios 
de los 70s, las mujeres toman conciencia de las contradicciones entre la ley y 
la realidad. Sabemos perfectamente que la ley en sí es insuficiente para que se 
produzcan transformaciones sociales. Por otro lado: 
la naturaleza contradictoria de la ley misma muestra que mientras 
por una parte ésta garantiza igualdad formal a la mujer, por la otra 
el discurso legal ha construido a la mujer como sujeto de género 
(esposas y madres dependientes), reiterando las mismas ideas 
sobre el deber y la sexualidad femeninas, amparándose en una 
ideología muy tradicional sobre la familia (Niranjana, 2000: 273). 
 Las mujeres toman conciencia de la relevancia de su papel activo y gracias a 
su trabajo los 70s y 80s son años especialmente prolíficos. En este periodo se 
crea la SEWA en 1972 (Self Employed Women’s Association) una organización 
de mujeres auto-empleadas que vela por los intereses de la mujer trabajadora  15 
y lucha por mejorar su condición. 
También se llevan a cabo las dos primeras campañas relevantes para combatir las distintas formas de violencia: Se trata de la campaña contra la dote y la campana contra la violación sexual. 
Si de forma panorámica recordamos las transformaciones acontecidas en la 
lucha por la defensa y los derechos de la mujer india, llegamos a la conclusión 
de que en cada ola de reforma o etapa clave de mejora (los reformadores, 
nacionalistas, la era gandhiana, los movimientos feministas de los 70s-80s) el 
pulso sostenido ha estado entre la propia mujer y la familia como institución. La 
resistencia mayor se ha dado al querer transformar la concepción del estado 
de la mujer y su rol dentro del hogar familiar. 
Aún así, la distancia que media entre la ley y la costumbre social hace que las 
interpretaciones sean relativas y muchas veces la mujer no goce de los 
derechos que le corresponden. 
En los 1980s y 90s se continúa en esta misma línea. Para evitar los 
enfrentamientos políticos entre las distintas comunidades religiosas regidas 
por sus Leyes Personales se ha propuesto la aplicación de la secularidad y la 
creación de un Código Civil Uniforme. Pero un concepto como el de 
‘secularizad’ da lugar a diferentes interpretaciones y de nuevo es difícil 
encontrar una vía armoniosa. Con respecto a la elaboración de un Código Civil 
Uniforme, en este momento de la historia los movimientos feministas indios que 
salieron en su defensa en la etapa Nehruviana, se muestran ahora 
desconformes. Temen en realidad que sea otra estrategia más de los partidos 
en el poder para moldearlo según sus necesidades políticas. 
Acuerdos políticos en los que se tenga en cuenta la secularidad y la tolerancia 
religiosa mientras se respetan los derechos humanos, en este caso los de la 
mujer, conllevan destreza intelectual, estrategia y grandes dosis de 
sensibilidad. Tal vez, la elaboración de un proyecto que aborde ‘nuevas leyes 
comunes’ ha de concebirse dentro de un espacio democrático y secular que 
abogue por la justicia y la igualdad de la mujer india. En la confección de este 
proyecto, obviamente, no ha de intervenir el estado ni tampoco ninguna 
coalición de representantes religiosos, sino que dichas leyes sólo pueden 
dejarse en las manos de un grupo de profesionales no religiosos que estudien  16 
los respectivos puntos y características y concedan siempre a la persona el 
derecho de elegir. 
Echando una mirada al pasado es inevitable aceptar que el poderoso 
resurgimiento de las comunidades religiosas (comunalismo) y el retorno al 
gobierno de una derecha excesivamente conservadora en los 90s han 
desmantelado los objetivos prioritarios de las mujeres indias que siempre han 
trabajado por la justicia de género. Las divisiones ideológicas entre las mujeres 
son un claro indicador de que todavía queda mucho por hacer y un largo 
camino por recorrer. En cualquier caso los conflictos del presente no pueden 
nunca negar los éxitos del pasado y los enormes esfuerzos de las mujeres 
indias para que el cambio y las mejoras sean una realidad. La intervención de 
la mujer en la esfera pública es un hito innegable. Las mujeres indias, que eran 
objetos regulados por la ley y la costumbre, se han convertido ahora en sujetos 
que cuestionan ciertas leyes, potencian la aplicación de otras y desafían el 
estado anquilosado de la costumbre.
(transcripción de parte de una conferencia de la Dra. Ana Garcia-Arroyo)


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