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Zapatos, un escritorio con libros, revistas, flores, un ordenador, velas, mis cosas...¿ que mas quiero?

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lunes, 22 de julio de 2013

CARTA DE UN AMIGO


Transcribo esta carta de un amigo ... (omito el nombre ), creo que es importante lo que me dice y a petición suya publico el texto tal y como me lo ha enviado.




" Mi querida niña, 

me he alegrado mucho de verte y de haber pasado  una tarde-noche inolvidable.
Tengo un poco de resaca , tampoco bebimos tanto , ¿ o si ? pero bueno , lo tengo claro , las grandes historias no empiezan con una ensalada ...
Como te dije ayer , hace no mucho leí unas páginas que te copio en este correo para que las leas con calma y atención , ya se que no tengo que decirte nada mas y se que tu sabes tomar tus propias decisiones.
A mi me tocó vivir algo parecido muy de cerca , ya lo sabes , te lo expliqué ayer, no en primera persona , pero cuando se trata de una hermana , te toca mucho y te duele mas, por eso sería  brutal  si de alguna forma  publicaras el texto que vas a leer a continuación , hazlo por quien pueda leerlo y a quien pueda servirle. 
Este canal en el que escribes y desde el que nos entretienes puede difundir alguna cosa mas  ¿ no crees ? 
Es tu decisión, pero estaría bien.
Lo que vas a leer a continuación sale de las reflexiones de un escritor que se llama Miguel L Caballero , pero ya te enseñaré libro y demás. No he copiado el texto integro , pero casi . Lee , luego me despido.

"Recuerdo desde pequeño, oír la forma en que mi madre se dirigía a mi padre, en muchas ocasiones de cualquier forma, menos por su nombre. Es algo que no he olvidado todavía, para mi era algo normal ver como le faltaba el respeto simplemente a la hora de nombrarle. Conforme fui creciendo, la situación empeoraba, hasta tal punto de que hasta los 16 años mi madre por insistencia diaria, había conseguido ponernos a mi hermano y a mi en contra de mi padre, no solo eso, si no a ni si quiera verle como una autoridad en casa. No creo que me pueda imaginar como lo habrá pasado mi padre durante esos años, con tal de “no crearnos ningún trauma” yéndose de casa a mi hermano y a mi. Es más, el nunca le faltaba el respeto a ella, si lo hubiera hecho, habría sido algo tan sumamente puntual y excepcional que lo recordaría. Yo sinceramente me negaría a soportar esa situación. Mi madre consiguió que viéramos a mi padre como la última mierda, hasta que un día me pregunté cuál habría sido el pecado cometido por mi padre para que ella le tratara de esa forma durante tantos años.

Lo peor de todo, es que esto le ha pasado factura con los años. Día tras día escuchando lo mismo, se ha acostumbrado a vivir así. Mi hermano y yo, ya estamos independizados, y solamente entonces, ya ha tomado la decisión de pasar algunas temporadas con su familia, para después volver con mi madre, una vez ya calmado el ambiente. Cuando os digo que le ha pasado factura no lo digo metafóricamente, realmente muchas veces le he visto al límite de sus fuerzas. Todas esas palabras año tras año y el comportamiento de mi madre con él han ido minando día a día su autoestima hasta tal modo, que para él eso es lo normal. Lo peor de todo, es que creo que una vez que se ha cogido esa dinámica de vida y durante tantos años, alguien se puede realmente llegar a acostumbrar a vivir así y no plantearse más opciones. Estamos hablando de más de treinta años de matrimonio.

La palabra clave es RESPETO, no podemos pedirle a nuestra pareja que nos respete, si nosotros no nos respetamos a nosotros mismos. En el momento que sentimos que se nos violenta, o se nos trata de forma incorrecta y lo consentimos, estaremos abriendo una puerta tóxica para nuestra autoestima, para nuestra verdadera forma de ser, para nuestra personalidad, ya que de alguna forma estamos yendo en contra de nosotros mismos. Lo cierto, es que nadie más que nosotros sabemos donde están nuestras fronteras, no tiene por qué ser responsabilidad de la otra persona, tu bienestar y más, en una sociedad en la que por encima de todo prima la libertad individual.

El respeto no hay que pedirlo, ni solicitarlo, no es un don que te tenga que otorgar nadie, es algo que has de dar por hecho porque va inherente en ti. Para eso has de vivirlo siempre en primera persona, tratando a tu pareja con la consideración de una persona a la que quieres. El respeto ha de ser siempre recíproco y reflexivo. 
Una persona, hombre o mujer,  con un autoestima adecuada y si es un persona segura de si misma nunca te hará daño, te faltará al respeto, ni será desconsiderada por mucho que se enfade.
 Cuando abordamos una relación, siempre llevamos una historia y unas experiencias detrás que nos han afectado, y que de alguna manera condicionan o influyen sobre los resultados y sobre nuestras respuestas a la persona que amamos.  Lo realmente importante es que nunca debes renunciar al respeto por ti mismo por mucho que quieras, o por mucho que creas que te quieren.

Una falta de respeto, sea cual sea, un insulto, un grito, una voz mal dada, un engaño, un empujón, insisto, sea cual sea, es violencia contra ti mismo, ya sea por activa o por pasiva. En el momento que dejas pasar una falta de respeto, estás renunciando a una parte de tu libertad, a una parte de ti mismo. Quizás en un primer momento no le des importancia y te digas a ti mismo “No pasa nada... No ha sido para tanto”. Pues yo te digo viendo la historia de mi padre y la de muchas parejas que conozco de primera mano que si,  pasa algo, si se dejan pasar faltas de respeto.

Lo que empieza siendo una relación de pareja con amor y sentimientos, con el tiempo se convierte en una esclavitud para uno de los dos miembros de la pareja y nadie se merece pasar por esto. Por eso mismo, cada vez que me encuentro con un problema de falta de respeto, me viene siempre la imagen de mi padre: si consientes la primera, las que vengan después no te parecerán tan graves a menos que tengas una autoestima sana, pero... Las palabras afectan al cerebro, nunca olvides eso.  Por más que quieras a alguien , esto nunca debes pasarlo, nunca pases por estos aros, ni accedas a peticiones con faltas de respeto de por medio por leves que estas puedan parecer. "

Ya me darás opinión al respecto. 
Recuerda enviarme ideas para lo que te comenté , estoy hasta los huevos del tema.
Piensa en lo que te he propuesto. 
Te veo pronto ... ¡ muy pronto !
XXX  "


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